Un vecino de Arroyo se despierta en mitad de la noche con una rata en la cara

Casa donde apareció la rata y el animal muerto./El Norte
Casa donde apareció la rata y el animal muerto. / El Norte

El Ayuntamiento ha ordenado a una empresa de desinfección y desratización aplicar «un tratamiento inmediato e intensivo» en las calles Júcar, Pato y Vistalegre»

Jota De la Fuente
JOTA DE LA FUENTEArroyo de la Encomienda

Difícilmente pueda existir una sensación de repelús mayor que despertarte en mitad de la noche, durmiendo tranquilamente en tu cama, con una rata sobre tu cara. Este hecho, preocupante por la situación, por lo que podía haber significado y supuesto, por la reacción que provocó la vigilia de una familia de Arroyo de la Encomienda y pondrá la piel de gallina del lector al conocer el relato de los hechos, puede ser una anécdota y un hecho denunciable, pero desapercibido no pasa.

Esta semana pasada, una noche de calor en La Flecha, Fernando deja entreabierta la ventana abatible de su vivienda en la calle Júcar. El calor es sofocante, cercano a los 30 grados. La vivienda de Fernando, su esposa Maribel y una hija de 20 años es un bajo del barrio más importante de Arroyo de la Encomienda. La ventana tiene una altura de metro y medio sobre la acera.

Apenas restaban diez minutos para que dieran las cinco de la mañana cuando Fernando sintió «algo sobre el pecho, entre sueños. De pronto noté algo que me hacía cosquillas en la cara. Ahora, en frío, no sé si fue el rabo o los bigotes olisqueando. Di la luz de la mesilla y me encontré el rostro de una rata a escasos centímetros de mi cara». Fernando pegó un salto sobre la cama, cerró la puerta de la habitación y comenzó, escoba en mano, la búsqueda del roedor. Su esposa se despertó en medio del revuelo y le preguntó si no habría sido un sueño. Dos golpes con la escoba acabaron con la rata, de más de medio metro de largo y con las dudas de Maribel, esposa de Fernando. La hija acudió también al escuchar el jaleo, pero al conocer los motivos desde el otro lado de la puerta cerrada del dormitorio de sus padres, salió corriendo hacia su habitación y allí permaneció encerrada hasta que supo el final de la historia. Prueba del tamaño de la rata es que las baldosas de la vivienda sobre la que permaneció hasta ser tirada a la basura son de 45 centímetros de lado.

Al día siguiente Fernando hizo dos cosas en cuento el horario lo permitió. Una fue acudir al servicio de atención al ciudadano del Ayuntamiento de Arroyo a denunciar los hechos y otra comprar e instalar unas mosquiteras en todas las ventanas de su casa. Ha solicitado que se tomen medidas para controlar los roedores, con veneno y tratamiento, consciente de que el calor, el alcantarillado, los sumideros, el hambre y la presencia de humanos es un cóctel difícil de erradicar en verano con los animalillos indeseables.

El Ayuntamiento de Arroyo, sensible a la situación de esta familia del municipio, a través de la concejalía de Sanidad, competente de la materia, ha ordenado a una empresa de desinfección y desratización aplicar «un tratamiento inmediato e intensivo en las calles Júcar, Pato y Vistalegre. Es una situación comprometida que lamentamos y que intentaremos no se vuelva a producir en el municipio» explica el alcalde de Arroyo, Sarbelio Fernández. Cierto es que las altas temperaturas que se registran en los últimos días y que el municipio esté rodeado de campo y naturaleza, con muchas zonas verdes, jardines y parcelas individuales, tienen el riesgo de la existencia de este tipo de fauna en las zonas habitadas. Pasar el día con puertas y ventanas abiertas de par en par en los hogares puede acarrear al riesgo de encontrarnos con estas situaciones y visitantes inesperados en nuestros hogares.

El verano pasado, otra familia de Arroyo, residentes en la urbanización La Vega, vivió una escena similar a media mañana de un fin de semana en el baño de la planta baja de su vivienda unifamiliar y adosada. La madre de la familia notó pasar algo por encima del lavabo al ir a girar la llave del grifo para enjabonarse. Pensaba que había sido un pájaro. Era otra rata que habría entrado desde la zona del jardín compartido por la comunidad y buscaba alimento por la vivienda. El hijo de la familia hizo el resto en el interior del pequeño baño con el roedor.