Ramón García juega al Quijote con los niños del club de lectura infantil de Arroyo

Ramón García en el club infantil de lectura de Arroyo
Ramón García en el club infantil de lectura de Arroyo / Jota de la Fuente
  • El escritor y colaborador de El Norte de Castilla leyó varios poemas junto a Carlos Aganzo

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«Los niños la manosean, los mozos la leen, los mayores la entienden y los viejos la celebran». Esta fantástica frase del tercer capítulo de la segunda parte del Quijote, seguramente la preferida del escritor Ramón García, sirvió para despedir a los niños del club de lectura infantil de Arroyo de la Encomienda que ayer acudieron a media tarde fieles a su cita mensual con la lectura y el gusto por los libros. Incluso, García cantó parte el último capítulo del Quijote a los niños «pensado al ser escrito como un estribillo de una canción: viva, viva, viva, la pandilla quijotil...».

Ramón García es colaborador habitual de El Norte de Castilla. Escribe cada domingo bajo el título del ‘Diario de una niña zurda’, escritor y periodista barcelonés de ascendencia navarra, afincado en Valladolid. Biógrafo oficial de Miguel Delibes, también es autor de novelas infantiles y juveniles. Ganó el premio Ala Delta en el año 1992 con su libro infantil 'Renata toca el piano, estudia inglés, etc.'. El Club de Lectura infantil de Arroyo se reúne cada segundo miércoles de mes.

De las cosas sabrosas y reposadas que se pueden hacer además de leer un libro y reflexionar sobre lo leído, está conversar con otras personas sobre el mensaje que transmite. Y si se puede hacer con el propio autor, la satisfacción es plena. El libro que habían, en esta ocasión, leído previamente los niños de Arroyo era ‘El Quijote en veintitantas letras’. Carlos Aganzo se definió como «fiel escudero» del escritor en la presentación previa a los niños, recordando que le podían leer los domingos en El Norte.

Ramón explicó a los niños que El Quijote es uno de sus libros favoritos y que había escrito el suyo «porque cuando termino de leer un libro que me gusta mucho me entran unas ganas enormes de contar a todo el mundo cómo es ese libro. Como yo escribo para los más listos del mundo, que son los niños, pensé: voy a contar las aventuras del Quijote adaptadas para los niños. De ahí que tenga varias publicaciones infantiles al respecto», que enseñó a los niños asistentes. Coincide, además, con los 400 años de la muerte de Cervantes. Está escrito en verso, sintiéndose» un poco avergonzado de hablar sobre ello delante de un gran poeta, como Carlos Aganzo», según dijo a escondidas a los niños de Arroyo.

Resumir el Quijote en veintitantas letras, que no son palabras, son letras. Esa era la intención de Ramón García, quien leyó algunos pasajes a los niños. «Cervantes escribiendo El Quijote se divertía mucho. A mí me pasa lo mismo. Si yo no me divierto escribiendo un libro es imposible que se divierta el lector», explicó. Cada letra del abecedario encabeza cada capítulo del libro, en base a algún protagonista, elemento o curiosidad del Quijote.

A preguntas de los niños lectores, el autor habló sobre la letra n, dedicada a los nombres raros. Ramón García procedió a su lectura entonada, explicó a los niños que ese poema surge porque los nombres del Quijote son muy raros y divertidos como, por ejemplo, «Brandabarbarán de Boliche, dado que en el año que se escribió El Quijote casi nadie sabía leer. Se reunían para que alguien que supiera leer lo hiciera, de tal forma que el autor buscaba la risa y jolgorio de la audiencia», explicó, aludiendo además a las invenciones del hidalgo escritas por Cervantes sobre los nombres de los enemigos de Don Quijote, totalmente inventados.

Ramón bromeó con su empeño en conocer una Dulcinea. Contó como anécdota que cada vez que acude alguna mujer embarazada a la firma de un libro la pregunta si será niño o niña. «Si va a ser niño no digo nada, pero si dicen que va a ser niña, pido que la ponga Dulcinea. Nunca nadie me hizo caso, aunque debo decir que hace poco conocí en Navarra a una Dulcinea de verdad, de este siglo».

EL acto finalizó con un sorteo de libros del autor, donados por El Norte, por parte de Isabel Mansilla, concejal de Cultura de Arroyo, con agradecimiento expreso a Maika, responsable de la biblioteca municipal, que preparó con mucho cariño el acto e, incluso, hizo palomitas de maíz para los niños.