Un momento del acto celebrado en Arroyo de la Encomienda. / CARLOS ESPESO

Valladolid La emoción y el orgullo patrio inundan Arroyo de la Encomienda

230 personas juran bandera en un acto multitudinario en el que se rindió homenaje a los que dieron su vida por España

Laura Negro
LAURA NEGRO

La Plaza España de Arroyo de la Encomienda se convirtió en la mañana del domingo en un vistosísimo patio de armas con el ayuntamiento de la localidad como telón de fondo. 230 personas juraron o prometieron ante la enseña nacional, haciendo público su compromiso con España. Hombres y mujeres mayores de edad, aguantaron los rigores del calor en una ceremonia que estuvo marcada por la emoción y el orgullo hacia la patria.

El acto estuvo presidido por el General César García del Castillo, Jefe de la Cuarta Subinspección General del Ejército y Comandante militar de Valladolid y Palencia. Junto a él, Sarbelio Fernández Pablos, alcalde del ayuntamiento anfitrión, y numerosas autoridades civiles y militares. El general felicitó a los que se comprometían a defender a España y los valores, principios e instituciones que se consagran en la Constitución. «Somos conscientes de que España no se defiende solo con las armas. Jurar bandera no es, por tanto, un privilegio u obligación que afecte sólo a los miembros de las Fuerzas Armadas, sino que abarca a todos los españoles, ya que la defensa nacional requiere aglutinar todas las energías materiales, intelectuales y morales de la patria», señaló el general.

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El Coronel Jefe de Regimiento Acorazado 'Alcázar de Toledo' 61, Jesús Ángel Garrido Robres, tomó juramento o promesa de fidelidad a los civiles que previamente se habían inscrito. Éstos tuvieron como testigos a sus familiares, amigos y conciudadanos. También juraron bandera el alcalde de Arroyo, Sarbelio Fernández, el vicepresidente de la Diputación de Valladolid, Víctor Alonso y otras autoridades, entre las que se encontraban los alcaldes de los municipios que conforman la Mancomunidad Torozos. «Con ese beso que acabáis de dar a la bandera, simbólico debido a las restricciones por covid, habéis demostrado vuestro amor, no sólo a vuestros seres queridos, sino a todos los españoles que os sentís unidos en el orgullo, respeto y la veneración de nuestra patria», les dijo el general García del Castillo, quien terminó su intervención lanzando vivas a España, al Rey, al Ejército y a Arroyo de la Encomienda.

«Toda la vida he querido ser militar, pero en mi época no pude. Esto es un objetivo que he cumplido en mi vida»

A continuación, el guión de la Jefatura de la Cuarta Subinspección, y los banderines del Regimiento de Caballería Farnesio 12, PCMAYMA, Grupo de Caballería Acorazado Villaviciosa II/61 y unidad de Apoyo JSUIGENOR, rindieron homenaje a los que dieron su vida por España, marchando a paso lento mientras se interpretaba 'La muerte no es el final…', tras la cual, se escuchó una descarga de fusilería en honor a militares fallecidos.

Tras despedir a los estandartes, la Unidad de Honores del GCAC Villaviciosa II/61, La Unidad de Música del Cuartel General de la División San Marcial y una Escuadra de Batidores, desfilaron ante las autoridades, los jurandos y el numeroso público asistente que rompió en aplausos a su paso.

Para la ocasión, el ejército desplazó un vehículo de Alta Movilidad Táctica (VAMTAC) diseñado para dotar a las secciones de reconocimiento de capacidades como la alta movilidad, velocidad, flexibilidad y fluidez. También un vehículo de Exploración y Reconocimiento (VERT), diseñado para equipar a las unidades de reconocimiento de caballería con los medios necesarios para una óptima localización e identificación de posibles amenazas. El público pudo conocerlos de primera mano y fotografiarse con ellos.

«Un privilegio y un honor»

«Es un día muy especial para Arroyo. Es un acto espectacular y estamos encantadísimos de que el Ejército haya escogido nuestro municipio para celebrar esta jura de bandera civil.», agradeció Sarbelio Fernández, alcalde de Arroyo, quien reconoció estar «muy emocionado y feliz».

Para los jurandos, éste fue un acto que no olvidarán nunca. «Estoy emocionadísima», explicaba minutos antes de jurar bandera la vallisoletana Begoña de Larrea, quien lucía su medalla al mérito policial. «Toda la vida he querido ser militar, pero en mi época no pude por ser mujer, y además, por problemas de vista. Hoy estoy haciendo algo que me ilusiona muchísimo. Es otro objetivo que he cumplido en mi vida», señaló.

«Hay que reforzar el sentimiento patriótico, que se está perdiendo, y darle a la bandera el valor que tiene que tener»

Otro que lo vivió con mucha intensidad fue José Carlos Marcos, Caballero Legionario, que juró bandera hace 40 años y repetía emocionado luciendo su uniforme de veterano de la legión. «Jurar mi bandera otra vez, es un privilegio y un honor», dijo con los ojos brillantes.

Muy contentos también estaban Alejandro Rodríguez, de 20 años y su madre Angélica Ferrándiz, que desfilaron juntos. «Es un gesto muy solemne. Varios miembros de mi familia han jurado bandera y me hacía ilusión jurarla con mi madre», señalaba este joven estudiante de informática. «Hay que reforzar el sentimiento patriótico, que se está perdiendo, hay que darle a la bandera el valor que tiene que tener y personalmente me ha parecido un acto muy bonito. Hacerlo con mi hijo ha sido muy emocionante», subrayó Angélica.