Fundación Mapfre

Educación financiera: la clave para que gestionar el dinero deje de ser una asignatura pendiente

La educación financiera es una herramienta fundamental para tomar decisiones económicas con mayor autonomía, desde administrar los gastos cotidianos hasta ahorrar o invertir. Fundación Mapfre trabaja para acercar estos conocimientos a toda la ciudadanía y contribuir a que la planificación financiera forme parte de nuestro día a día.

Arancha Bustillo

TAE, TIN, inflación, IPC, euríbor… Estos conceptos todavía son un enigma para muchas personas y, sin embargo, influyen y comprometen nuestra economía doméstica. La economía está presente en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida, desde el precio que pagamos por la cesta de la compra hasta los intereses de una hipoteca, o la contratación de un seguro. Y, aunque no siempre seamos conscientes de ello, las decisiones que tomamos en relación con nuestro dinero pueden condicionar nuestro bienestar económico durante años.

La falta de formación financiera puede salir cara. El informe Consumer Finance Risk Monitor 2026, publicado por la OCDE, identifica entre los riesgos para los consumidores el endeudamiento, los fraudes y las dificultades relacionadas con determinados productos y servicios financieros.

Problemas evitables siempre que se cuente con los conocimientos básicos que nos ayuden a gestionar mejor nuestros recursos, anticiparnos a determinados gastos y planificar nuestro futuro económico. Una planificación que debería estar al alcance de todos, independientemente de nuestra edad, formación o nivel de ingresos. Eso es, al menos, lo que defienden programas como el que ha puesto en marcha Fundación Mapfre con el objetivo de acercar a la ciudadanía conocimientos sobre ahorro, seguros, inversión y previsión social.

Con un enfoque divulgativo y accesible, el programa de Educación Financiera y Aseguradora de esta institución busca democratizar la formación en esta área; combatir mitos sobre el ahorro y la inversión; y mostrar la planificación financiera como una herramienta de bienestar. Porque, en el fondo, saber de finanzas, aunque sea a un nivel básico, permite tomar decisiones económicas más informadas y responsables.

En un momento en el que el encarecimiento del coste de la vida sigue presionando los presupuestos familiares y la digitalización está transformando la manera de contratar y acceder a los servicios financieros, iniciativas como la de Fundación Mapfre resultan necesarias.

Educar en ahorro y planificación

Aprender a organizar los ingresos y los gastos, a identificar nuestra capacidad real de ahorro y a anticipar determinadas necesidades económicas son hábitos que deberíamos incorporar a nuestra vida cotidiana, igual que hemos aprendido la importancia de mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio o cuidar nuestra higiene para preservar la salud. Y, como sucede con nuestro bienestar físico, la prevención también desempeña un papel fundamental en nuestra economía. Anticiparnos a los gastos que sabemos que llegarán, disponer de un colchón para afrontar imprevistos o comenzar a preparar nuestra jubilación con tiempo puede ayudarnos a gestionar mejor nuestros recursos y evitar dificultades económicas en el futuro.

Durante años se ha asociado la inversión, el ahorro o la planificación financiera a expertos, inversores o personas con grandes patrimonios. Sin embargo, aprender a gestionar nuestras finanzas es útil independientemente del dinero que tengamos disponible. Y, aunque nuestra capacidad de ahorro depende, naturalmente, de los ingresos que percibimos y de los gastos que debemos afrontar cada mes, conocer bien nuestra situación económica nos permite identificar nuestras posibilidades, establecer prioridades y tomar decisiones adaptadas a nuestras circunstancias. Planificar nuestras finanzas, en definitiva, es un ejercicio que no tiene que ver con la nómina. Y sirve para afrontar nuestra economía desde un lugar más ordenado, con otra perspectiva.

Además, no debemos olvidar que la esperanza de vida también ha aumentado. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en España vivimos, de media, hasta los 84 años, lo que nos sitúa entre los europeos más longevos. Una buena noticia que también plantea nuevos desafíos, entre ellos, cómo prepararnos económicamente para disfrutar de esos años con la mayor tranquilidad posible.

Y este es otro de los ámbitos que aborda la educación financiera y aseguradora que promueve Fundación Mapfre, al invitarnos a pensar en el ahorro a largo plazo de cara a la jubilación. Para ello, es importante aprender a calcular qué ingresos necesitaremos durante esa etapa, tener en cuenta cómo pueden cambiar nuestras necesidades económicas a lo largo de la vida y familiarizarnos con las distintas alternativas de ahorro y previsión social. Como los planes de pensiones, por ejemplo, que se han convertido en un clásico para los que buscan soluciones que puedan complementar su futura pensión.

Según los datos de Inverco, el patrimonio de los fondos de pensiones en España alcanzó los 137.988 millones de euros al cierre de 2025, un 4,7% más que el año anterior. Un crecimiento impulsado por la revalorización de las inversiones.

Pero los planes de pensiones son solo una de las opciones disponibles para quienes buscan ahorrar e invertir a largo plazo. También existen fondos de inversión y otros productos financieros con características, niveles de riesgo, costes y condiciones de disponibilidad diferentes. Conocer estas alternativas es importante para valorar cuáles pueden adaptarse mejor a nuestras circunstancias y a los objetivos que queremos alcanzar.

Y aquí vuelve a entrar en juego la educación financiera. Durante mucho tiempo, invertir se ha asociado a la especulación o a la posibilidad de obtener grandes beneficios en poco tiempo. Sin embargo, la inversión también puede formar parte de una estrategia de planificación económica a largo plazo, siempre que se tengan en cuenta los riesgos, se cuente, en caso necesario, de asesoramiento experto y se elijan productos adecuados a nuestro perfil.

Tener bajo control las finanzas personales da tranquilidad. Contar con un mapa detallado de nuestra economía doméstica, conocer los recursos de los que disponemos y anticiparnos a determinadas necesidades permite reducir parte de la incertidumbre económica que preocupa a tantas familias. Y, aunque no siempre podamos evitar los imprevistos, disponer de conocimientos financieros básicos nos ayuda a valorar nuestras opciones y a tomar decisiones con mayor seguridad.

Por eso mismo, la educación financiera es tan importante. Y por eso mismo, esta formación debe ser accesible a toda la población. Facilitar conocimientos claros y comprensibles sobre ahorro, inversión, seguros o previsión social contribuye a que más personas puedan gestionar su economía con autonomía, independientemente de su nivel de ingresos o formación. Un aprendizaje que ahora ofrecen programas como el de Fundación Mapfre, y que puede acompañarnos a lo largo de toda la vida para ayudarnos a afrontar con mayor confianza las distintas decisiones económicas que tendremos que tomar.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Fundación Mapfre. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.