Arroyo hace encaje de bolillos
800 encajeras y bolilleras se dan cita en el IX encuentro organizado por el Club de Labores Mil Agujas
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Valladolid
En la plaza de toros cubierta de La Flecha no cabĆa ni un alfiler mĆ”s. 800 encajeras y bolilleras procedentes de distintos puntos del paĆs, se dieron cita en Arroyo de la Encomienda, en la maƱana del sĆ”bado, para participar en el IX Encuentro del municipio. La jornada estuvo organizada por el Club de Labores Mil Agujas, que tiene como objetivo, rescatar del olvido aquellas labores que en su dĆa fueron tan fundamentales para las pasadas generaciones y a la vez, reconocer el esfuerzo de muchas mujeres que dedican su tiempo y esfuerzo a mantener viva esta tradición.
El Ayuntamiento de Arroyo, se ha propuesto convertirse en un lugar de intercambio de experiencias entre encajeras y ser referente entre los certĆ”menes que se celebran en distintos municipios de EspaƱa. Cientos de vecinos, aficionados y curiosos se acercaron para disfrutar de la destreza y habilidad de las participantes con los bolillos. AllĆ estuvieron tambiĆ©n, el alcalde Sarbelio FernĆ”ndez y la concejala de cultura Ana SĆ”nchez, que hicieron de buenos anfitriones, recibiendo al presidente de la Diputación, Conrado Ćscar, que no quiso perderse la cita y disfrutar del espectĆ”culo de ver trabajar a las encajeras. Juntos entregaron varias distinciones a las participantes, como la medalla del Ayuntamiento para la Bolillera Mayor, Sagrario Rivas, de 92 aƱos, del grupo de encajeras de Valdemorillo (Madrid), que empezó a practicar estas delicadas labores a raĆz de su jubilación y desde entonces viaja por toda la geografĆa mostrando su buen hacer con los bolillos, hilos y alfileres.
TambiĆ©n se reconoció a Claudia Cosgalla Ruiz, de tan solo 8 aƱos y del grupo de Merche, Encajeras de Reinosa (Cantabria), como Bolillera Menor. El premio a la mejor labor fue para Prudencia Ferreira, de la Asociación El Tormes de Salamanca. Y un reconocimiento muy especial a la constancia, lucha y perseverancia recayó en Ćngela Ventisca, responsable del Grupo Quercha de Cantabria. Ā«Una persona a la que nada se le pone por delante. Su buena predisposición, cercanĆa y humildad, hacen de ella una persona difĆcil de igualarĀ», destacaron desde la organización.
TambiĆ©n las bolilleras vallisoletanas, por su increĆble labor tuvieron un reconocimiento. Fue Misericordia MontaƱƩs, profesora voluntaria del Grupo de Encajeras de la Pilarica, la que recibió un galardón por su entrega y buena predisposición en estos encuentros culturales.