La concejal y portavoz del PSOE Beatriz Fraile ante el Ayuntamiento de Arroyo / Laura NEGRO

«De estos 8 años como concejal, me llevo cariño, trabajo, esfuerzo, dedicación y toda la ayuda que me han dado mis compañeros»

Beatriz Fraile, concejal y portavoz del PSOE en Arroyo anuncia que en mayo dejará la vida política tras 8 años de dedicación

Laura Negro
LAURA NEGRO

Lleva la política en el ADN. Hija de un sindicalista y antiguo concejal de la Montaña Palentina, Beatriz Fraile Baños (Valladolid, 1975), se enganchó a este mundo con tan sólo 20 años. Los últimos 8, los ha dedicado a trabajar al servicio de los arroyanos como concejal y portavoz del PSOE. Asegura que estar en la oposición no es fácil y acaba de anunciar que el próximo mes de mayo deja la vida política. Se irá diciendo adiós a una etapa emocionante, enriquecedora y de constante crecimiento personal, con la satisfacción de haber hecho aquello en lo que creía y habiendo hecho grandes amistades.

¿Por qué ha decidido abandonar la vida política a la que lleva ligada más de media vida?

Lo hago porque creo firmemente en la renovación. Tiene que entrar savia nueva. Es el momento de dejarlo. Primero, porque estar en la oposición es muy duro. Además, está mi familia, a la que no he podido dedicar todo el tiempo que me hubiera gustado. Realmente no me desvinculo del todo, sólo de la parte pública, pero no del partido, ya que seguiré trabajando en él, como secretaria de comunicación. Compaginar vida política con familia y trabajo es difícil y para no dar el 100% a los ciudadanos, pensé que lo mejor era dar un paso atrás. Un cargo público no es un medio de vida. No es una profesión. Por tanto, hay que llegar, dar lo mejor de ti y saberte ir. Estoy ilusionada ante el cambio, aunque tengo que reconocer que también me da cierta nostalgia.

¿Qué fue lo que le atrajo de la política a una edad tan temprana?

Me atrajo todo. Siempre lo he visto en casa. Mi padre era sindicalista y veía en casa las reivindicaciones, la lucha de derechos por conseguir mejoras salariales… y cuando llegué a la universidad, entré en la dinámica del partido y vi que era lo mío. Me di cuenta de que desde la política se podía pelear no sólo por los salarios y por los derechos laborales, sino también por los derechos sociales. Empecé como militante de base hasta que en 2008 me vine a vivir a Arroyo e hice el traslado de ficha desde Valladolid. Me asignaron la secretaría de organización, luego confiaron en mí para la secretaría general y así, hasta aterrizar en el ayuntamiento. En el 2015 fui en las listas como número dos, pero por circunstancias personales del número 1, acabé siendo la portavoz del grupo socialista y en 2019, me presenté como candidata a la alcaldía por el PSOE. En total han sido ocho años como cabeza del grupo municipal socialista en Arroyo y no cambiaría nada de mi experiencia política.

¿Qué era lo que más te ilusionaba cuando te presentaste para ser alcaldesa de Arroyo?

Mejorar el municipio en todos los aspectos, pero sobre todo en cultura y en servicios sociales. Aquel momento fue justo cuando el municipio pasaba a tener 20.000 habitantes y asumía las competencias. Me parecía un gran reto, porque ser alcaldesa de un pueblo como Arroyo, supone gestionar los tributos de los ciudadanos y dar respuesta a los servicios que demandan. Eso es lo más bonito de la política municipal.

¿Cómo está siendo esta última legislatura en la oposición?

Está siendo muy rara. La pandemia nos ha cortado a todos en la manera de trabajar, de actuar y de enfrentar la situación política. Fue un problema con el que nadie contábamos y que había que tratar de resolver de la mejor manera posible. En la legislatura anterior, desde la oposición presentábamos iniciativas a debate. En esta legislatura las iniciativas las hemos presentado en despacho y en conjunto, porque consideramos que no estamos para hacer sangre. Lo primero son los ciudadanos. El diálogo está bien. Es muy sano y es lo que se debería hacer siempre, pero no es lo mismo vender tu iniciativa como propia, a llegar a un pleno y ver que las que se presentan son mis iniciativas, pero completadas con iniciativas del resto de los partidos. No se podía debatir, porque íbamos todos a una. Ha sido una situación excepcional.

¿Qué le gustaría ver en la siguiente legislatura?

Me gustaría ver al partido socialista en la alcaldía de Arroyo. Alba Acero sería una excelente alcaldesa, muy cercana con los ciudadanos y muy participativa en la vida del municipio.

¿Qué vas a echar de menos?

El contacto con los ciudadanos. Ahora los vecinos me paran y me preguntan que cuándo pasa la barredora o que cuando van a arreglar una calle determinada. Esa cercanía con la gente y su confianza es lo que más echaré en falta.

Beatriz Fraile en la entrada de la Casa Consistorial de Arroyo de la Encomienda / LAURA NEGRO

¿Qué mensajes has recibido de la ciudadanía tras tu anuncio?

Todavía no lo sabe mucha gente porque sólo lo he comunicado a través de las redes sociales, pero he recibido muchas muestras de cariño. Estoy muy agradecida.

¿Qué te llevas a nivel personal de tus compañeros de partido y de la oposición?

De mis compañeros del PSOE me llevo todo. Ellos seguirán estando ahí. Me llevo cariño, trabajo, esfuerzo, dedicación y toda la ayuda que me ha dado. De los compañeros de otras fuerzas políticas también he aprendido mucho. Ha habido mucho diálogo entre nosotros para sacar adelante nuestras propuestas y eso ha hecho que nos respetemos y nos hayamos ayudado mutuamente. Son 8 años de cargo público y 12 viniendo a los plenos y eso al final, crea un vínculo, como por ejemplo, con Sarbelio Fernández, el alcalde, con el que llevo muchos años trabajando. Así que me llevo muchas amistades y en lo personal, les deseo a todos lo mejor. En lo político… lo mejor se lo deseo a los miembros de mi partido.