Aula Cultural de Arroyo
«Alfonso Ussía era tan libre que no tenía atajos en lo que escribía»El Aula Cultural de Arroyo reúne a Palmero, Valdeón y Alfonso J. Ussía para repasar el legado del autor y ensalzar su «escritura indomable»
«Alfonso Ussía fue uno de los últimos grandes columnistas españoles, indomable en fondo y en forma». Con esta idea arrancó el Aula Cultural de ... Arroyo de la Encomienda, celebrada ayer en la Casa de Cultura del municipio. Fue una conversación sin prisas, construida a varias voces y en la que el nombre de Alfonso Ussía fue un eje sobre el que ordenar memoria, oficio y también una cierta preocupación por el presente del periodismo.
El alcalde arroyano, Sarbelio Fernández, ejerció de anfitrión de este encuentro, que estuvo moderado por Carlos Aganzo, director de la Fundación Vocento. En él se reunieron Fernando Palmero, Julio Valdeón y Alfonso J. Ussía para presentar 'Alfonso Ussía. La escritura indomable'. Un libro «de urgencia que nace del respeto y la admiración absoluta hacia el que fue uno de los grandes referentes del periodismo español y de la literatura», dijo Palmero.
«Decidimos urgentemente hacerle un homenaje en formato libro, con la intención de que pudiera llegar a verlo. Y afortunadamente llegamos a tiempo. Fueron prácticamente tres meses desde que lo concebimos hasta que vio la luz», recordó, detallando un trabajo que implicó pedir colaboraciones, revisar textos, maquetar y cerrar una edición en tiempo récord. La respuesta, sin embargo, fue inmediata. «Dentro de la profesión, no solamente periodística sino también literaria y cultural en general, se le tenía un respeto y una admiración increíble, más allá de las disputas», añadió, destacando que en esta obra han participado 62 maestros de la literatura, del periodismo y del columnismo de España.
Los tres escritores coincidieron en que Ussía no fue precisamente un autor cómodo. «Fue un periodista bregado en la batalla, en el conflicto, en la contienda dialéctica», señaló Palmero, quien también destacó el «valor de la palabra como transmisora de conocimiento» frente a un ecosistema en el que «lo que prima es la imagen y la sentimentalización. Estamos viviendo una transformación muy radical», dijo.
Valdeón se centró en la perspectiva más literaria de Ussía. Apuntó que «fue un hombre muy comprometido con lo literario, con lo político y con las ideas en las que creía». «En los grandes escritores es inseparable el mensaje de la voz, del estilo y el tuétano de lo que va por las venas de esa escritura». Sobre su estilo dijo que era «absolutamente diáfano, como un cristal. Podías mirar a través de su escritura con una claridad absoluta, y eso es algo realmente complicado. Parece fácil, sin embargo a ello se llega por un proceso de decantación».
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Valdeón insistió también en cómo Ussía entendía la columna como un ejercicio casi diario, «todo lo convertía en literatura y eso le llevó a mantenerse activo hasta el final. Escribió hasta el último día, porque era escritor hasta la médula. Fue el columnista más leído de las cabeceras para las que escribía y, al mismo tiempo, sistemáticamente era despedido y eso era porque no se autocensuraba. No renunciaba a escribir aquello en lo que creía, y eso le costaba el trabajo. De hecho, en los años más salvajes de ETA tomó partido hasta el final. Con escritores como Alfonso Ussía tenemos una gran deuda de gratitud», incidió Valdeón.
La mirada de un hijo
Alfonso J. Ussía aportó una mirada distinta, la de un hijo que admiraba a su padre por encima de todo. «Cuando eres un niño, tu padre es tu héroe inalcanzable», manifestó al inicio de su intervención, recordando también cómo el sonido de su máquina de escribir fue durante años «la banda sonora de casa». La escritura marcó y definió la relación de los Ussía. «Yo tenía la gran suerte de poder saber lo que pensaba mi padre sobre cualquier cosa. Solo tenía que leerle», refiriéndose así a la coherencia entre la persona a la que tanto quería y el autor. «Era una persona tan libre que no había atajos en lo que escribía. Nuestra relación siempre ha estado basada en la literatura», afirmó, hasta el punto de condicionar su propia trayectoria. «Yo quería ser como él, quería escribir, quería crear como él hacía». También subrayó que este libro homenaje fue un regalo para Ussía padre, «porque le hizo muy feliz ver cómo tanta gente se detenía a reconocer lo que había sido». Ussía hijo habló también del afinado sentido del humor de su progenitor. «Siempre lo tuvo por delante, incluso para tratar los temas más duros. Era una persona de verdad».
En esta cita, organizada por El Norte y el Ayuntamiento de Arroyo, se habló también del presente y futuro del columnismo en el que «el contrato principal es siempre con los lectores». Alfonso J. Ussía expresó que «los medios de comunicación tienen que aportar un valor añadido: la verdad y la honestidad».
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