Alertan sobre la colocación de trampas en rutas ciclistas de Arroyo

Un aficionado retira la trampa colocada en una ruta ciclista próxima al Parque del Socayo de Arroyo de la Encomienda, el martes 30 de abril. /RCT Ribera Arroyo
Un aficionado retira la trampa colocada en una ruta ciclista próxima al Parque del Socayo de Arroyo de la Encomienda, el martes 30 de abril. / RCT Ribera Arroyo

El club RCT Ribera de la localidad vallisoletana ha denunciado los hechos, aunque «por desgracia» no creen que les permita localizar al autor

Eva Esteban
EVA ESTEBANArroyo de la Encomienda

Están «atemorizados». No entienden quién puede llegar a ser capaz de hacer una «gracia» de tal calibre. A raíz del último «incidente», donde un «compañero» se «topó» con una trampa mientras realizaba una ruta en bici por las proximidades del Parque del Socayo de Arroyo de la Encomienda, los cerca de treinta miembros del club ciclista Ribera Arroyo tienen cada vez «menos ganas» de pedalear y «disfrutar de nuestro deporte favorito». Lo que antes era una mera forma de diversión y distracción ahora se ha convertido en una forma de «jugarse la vida». «Vas con muchísima precaución, no sabes qué puedes encontrarte por ahí», lamenta el portavoz de la agrupación, Pedro Pérez.

Un alambre de espino «oxidado», colocado a la altura de las rodillas y «tapado con una rama». Así se encontraron los dos aficionados –casualmente uno de ellos era agente de la Policía Local de Arroyo– uno de los tramos del sendero, el más próximo al espacio conocido como 'El Kilometrín'. Sucedió el martes 30 de abril por la mañana. El cable estaba colocado «de árbol a árbol». Por fortuna, no hubo que lamentar graves daños. Tan solo uno de ellos se hizo una herida en la rodilla, «en la espinilla». «Imagina que ese alambre hubiera estado colocado a la altura del cuello... Es que provoca una desgracia», sentencia Pérez. «Es obvio que era intencionado», continúa. «Hay que tener muy mala idea, con lo frecuentada que está la zona por gente haciendo deporte, paseando y niños jugando. No nos cabe en la cabeza quien puede ser tan retorcido, a quien le puede molestar que se pase por allí», lamentaba el club a través de un comunicado.

«Creemos que lo hacen dueños de fincas cercanas a quienes molesta que pasemos por ahí»

«Inmediatamente», dice el portavoz, los implicados denunciaron los hechos, pero «por el momento» no tienen noticias. «No es la primera vez» que ocurre una situación similar y, «por desgracia», saben que interponer una denuncia no llegará «a ningún sitio». «Está bien denunciar, hay que hacerlo, pero por mucho que lo hagamos sabemos que no van a conseguir dar con el que lo esté haciendo», insiste.

Es el segundo incidente «de este estilo» que sufren en lo que va de año. El anterior tuvo lugar «hace aproximadamente mes y medio» también en el entorno que une las localidades de Arroyo y Simancas. En aquella ocasión, «un montón de piedras grandes taponaban el camino». «No pasó nada;lo retiró y siguió con su ruta, pero nos preocupa porque es algo que cada vez pasa con más frecuencia», añade Pérez.

Disparos de cazadores

No saben quién puede ser el autor o los autores, pero de lo que sí están «seguros» es que estas trampas las coloca alguien a quien le «molesta que pasemos por ahí». «No sabemos si lo hacen lugaremos o alguien por hacer la gracia, pero creemos que son propietarios de fincas cercanas que se piensan que vamos a entrar en sus fincas privadas y no, transitamos siempre por caminos públicos», subraya. Además, cada año, en temporada de caza, tienen que hacer frente a situaciones «complicadas». Según afirma Pérez, «a veces», cuando pasan cerca de un cazador, «dispara al aire» para intimidarles. «No nos tira a dar, pero claro que te asustas».

Cuando esto ocurre, normalmente «huyen», se quedan con «cara de pocos amigos» y tratar de evitar el conflicto. No obstante, Pérez reconoce que entre los compañeros hay reacciones «de todo tipo». «Te quedas a cuadros», incide.

«Si no somos bien recibidos en ningún sitio, ¿dónde vamos?

«Muchos» aficionados del ciclismo tienen «miedo» a salir de ruta por la carretera. Otros, sin embargo, rehuyen de la posibilidad de hacerlo por el monte. Por ello, defienden «ante todo» la posibilidad de practicar su deporte favorito «por donde queramos, dentro de los límites y la legalidad, claro está». «No somos bien recibidos ni en la carretera porque te pueden matar ni en el monte con estas desgracias; entonces, ¿dónde vamos?¿nos quedamos en casa?», se cuestiona el portavoz del club ciclista Ribera Arroyo, Pedro Pérez. «Tan solo queremos disfrutar de nuestro deporte con tranquilidad».