Los usuarios del parque canino de La Vega demandan mejoras

Miguel Ángel Blanco y Fernando Pérez en el parque canino de La Vega. / R. Ucero

Los vecinos afirman que los accidentes son habituales en el lugar y algunos perros han sufrido heridas graves

M. E. García
M. E. GARCÍA

¿Qué harías si tu mejor amigo resulta herido? Eso le sucedió a Miguel Ángel Blanco, un usuario habitual del parque canino de La Vega, en Arroyo de la Encomienda cuando Duque, una de sus tres mascotas sufrió heridas graves como consecuencia de un accidente. El perro corría junto a otros canes cuando se clavó en uno de los restos de arbustos podados que pueblan el parque. «Se chocó contra uno de los tocones y le penetró por la parte baja de la barriga y le salió por la parte alta», cuenta Miguel Ángel. El animal «se debió sentir atrapado y tiró», narra su dueño. El resultado, una operación de urgencia que podría haber sido mucho peor. «El veterinario creía que se podían haber salido las tripas», afirma.

Las heridas de Duque en la primera cura después del accidente.
Las heridas de Duque en la primera cura después del accidente. / El Norte

El accidente de Duque no es el único que ha sucedido en el que es el parque para perros más grande de Valladolid, según cuenta Fernando Pérez González, otro de los habituales. Hace unos dos años otro galgo se hirió de gravedad en una pata al quedarse enganchado bajo la verja del recinto. Decenas de puntos solucionaron aquel incidente. Pero es habitual ver a galgos cojeando -ya que tienen menos pelo y están menos protegidos- al pincharse con las espinas de los arbustos ornamentales. Los pinchos de la piracanta provocan pequeños percances todos los días. «Tiene unas espinas que pueden llegar a los cinco centímetros que se clavan los perros a diario», explica Fernando. Y continúa: «Este no es el mal mayor, el problema es que hay agujeros de árboles que han quitado y no han tapado, hay aspersores por encima del nivel del suelo, la rampa de acceso es un barrizal...».

Las espinas de la piracanta se clavan en las patas de los perros.
Las espinas de la piracanta se clavan en las patas de los perros. / El Norte

Fernando explica que ha acudido al Ayuntamiento y que ha llegado a hablar con la concejala de Urbanismo de la localidad. Desde allí le han comunicado que«por la queja de una persona no se va a actuar». Sin embargo, él insiste en que no se solo ha queja de uno ya que le consta que ha habido más quejas. Para que eso no vuelve a ocurrir han recogido firmas entre otros usuarios del parque canino e insiste en que su reclamación era para que no sucediera nada malo.«El domingo día 18 se pinchó mi perro y el lunes fuimos a poner una queja. Ese mismo día otro pero casi se destripa. Una operación a vida o muerte, muchos puntos de sutura, mucho dinero que imagino que habrá pagado su dueño», cuenta.

La respuesta del Ayuntamiento

Desde el Ayuntamiento de Arroyo se muestran receptivos con las peticiones de mejora sobre el parque. La concejala de Medio Ambiente, Urbanismo y Servicios Urbanos, Rocío de Fuentes, admite que esta es la segunda queja «formal» que recibe (la primera fue en junio). De hecho, se ha reunido con Miguel Ángel, como portavoz de los usuarios del parque, que le ha entregado las firmas que han recogido.

De Fuentes afirma que se pueden realizar cambios en el parque para que todos se sientan más a gusto «que es lo que perseguimos en el equipo de gobierno». Se ha mostrado partidaria de retirar las especies dañinas si «los vecinos lo desean» porque «nosotros tampoco queremos accidentes», pero también quiere asegurarse de que realmente los usuarios del parque quieren retirarlos y no solo una parte de ellos ya que «es un sitio utilizado por mucha gente». «Se podría convertir el recinto en una finca rústica pero el paisaje del parque cambiaría notablemente. Estamos hablando de quitar tres cuartas partes de la vegetación» y añade que eso podría acarrear otros problemas puesto que aumentaría la visibilidad. Los cambios, eso sí, se realizarían de manera progresiva. «El alcalde está de acuerdo en esto», asegura y «los cambios se harán si los vecinos quieren», reitera.

En cuanto a la poda de los tamarindos asegura que «es la habitual en ese tipo de plantas» porque si no su crecimiento es demasiado rápido y alcanzan una dimensión importante.

Tanto Miguel Ángel como Fernando piden algunas mejoras en el parque en nombre de todos los que sacan allí a sus perros. «Nos hemos convertido en una gran familia».

Las carencias que apuntan son:

- Los arbustos. «Quitar las plantas con las que corren peligro los perros», apuntan. Tanto la piracanta por sus pinchos, como los restos de arbustos podados. «Son plantas que no deberían estar en un parque canino», apunta Fernando. «Si tienen que estar que los corten a mayor altura», explica.

- El puente. «Está lleno de verdín, medio podrido, las barandillas se mueven». El espacio entre éste y la valla es demasiado estrecho.

- Que se tapen los agujeros de los árboles que se han arrancado ya que provocan tropezones y torceduras no solo de los animales sino también de las personas. «Vienen y los tapan pero tardan mucho. Los perros los pisan y se tuercen las patas, incuso nosotros»

- El parque se llena de agua. «Tenemos durante esta época una laguna hecha». Si no está lleno de agua es barro lo que hace que los resbalones también sean habituales.

- El sistema de riego que sobresale del suelo.

- La plataforma. «Llegará el día en que se caerá y si hay alguien encima se hará daño»

- La doble valla para evitar que los animales salgan.«Algún perro se ha escapado»

- Un acceso para minusválidos. «Antes venía una persona con muletas y dejó de venir porque no hay un acceso así que no puede disfrutar del ambiente que hay aquí».

Arreglos hace dos años

Desde el grupo municipal de Ciudadanos en Arroyo han recogido los peros de los vecinos respecto a este parque. Hace dos años recibieron las quejas y presentaron una enmienda al presupuesto de 2016 que «se aplicó parcialmente», según comenta su portavoz Rafael Velasco. Se pidió que se instalaran varias farolas, una valla más alta, la adecuación de infraestructuras de agua y desagüe del recinto, así como limpieza y el arreglo trimestral de la instalación. La enmienda se aprobó por unanimidad y el alcalde se mostró de acuerdo y llegó afirmar que «dotaría de mayor prepuesto a la enmienda si fuera necesario». La realidad, cuenta Velasco, es que «solo corrigieron el problema de la fuente y pusieron un foco un año más tarde, el resto de problemas no se solucionaron».

«Pagamos para que los vecinos tengan un parque y no lo pueden usar ni los perros ni las personas», afirma. En cuanto a los presupuestos de este año que deben aprobarse en breve y en lo que se debería incluir las mejoras en el parque cuenta que «el viernes no estaba incluido, el que han presentado hoy (por el lunes), veremos».

 

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