De peluquero a mula de los cárteles colombianos

El vallisoletano, residente en el centro de Arroyo de la Encomienda, detenido con 500 kilos de cocaína y encarcelado en Inglaterra acababa de traspasar uno de sus dos negocios del barrio de La Victoria

El Norte
EL NORTEValladolid

La Policía se ha incautado en Valladolid de 10 kilos de ‘speed’ y 4,5 de hachís, mientras que el golpe al narcotráfico ha permitido aprehender en Salamanca 71 de hachís. Un jet privado de lujo, valorado en más de cien mil euros, procedente de Bogotá (Colombia) ocupado por cinco aparentes ejecutivos de altos vuelos aterrizó la semana pasada en un aeropuerto de una pequeña ciudad inglesa situada al oeste de Londres. Sus adinerados viajeros, en realidad, eran dos albañiles ingleses, un peluquero vallisoletano, otro compatriota español con la misma profesión y un cocinero italiano. Su tapadera enseguida saltó por los aires y los agentes ingleses intervinieron en el avión un alijo de medio tonelada de cocaína, quinientos kilos contantes y sonantes que llevó a los cinco sospechosos a ingresar en prisión tres días después.

Y allí, entre rejas, se encuentra ahora el peluquero José Ramón M. B., de 45 años, afincado en Arroyo y titular de un negocio en La Victoria que, a todas luces, no debía atravesar su mejor momento. «Ramón es un tío normal, aunque parece que le iban mal las cosas, ya que acababa de traspasar una de las dos peluquerías que llegó a tener en el barrio (de la capital)», apuntaron ayer sus vecinos, quienes coincidieron en señalar que pudo «optar por la opción fácil de ganar dinero». Y le salió mal. Fatal. La pena por tráfico de drogas en Inglaterra puede alcanzar los catorce años de prisión si, como sería el caso, se trata de una sustancia como la cocaína y en semejantes cantidades, que los ocupantes del vuelo llevaban en maletas.

El peluquero vallisoletano, que justificó su ausencia como unas «breves vacaciones en el Reino Unido», residía con sus padres en una casa del centro de Arroyo y aún era el titular de una pequeña peluquería en La Victoria. Fuentes policiales aseguraron ayer que carecen de indicios de que llevara a cabo «actividades ilícitas aquí». Todo apunta a que su presunta aventura como mula de los cárteles solo fue un error puntual, garrafal, eso sí, en busca de dinero fácil.

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