«Las niñas deben decidir qué quieren hacer y ser»

Carolina Rodríguez calentando en el polideportivo Antonio Garnacho de La Flecha.
Carolina Rodríguez calentando en el polideportivo Antonio Garnacho de La Flecha. / Jota de la Fuente
  • La olímpica Carolina Rodríguez imparte dos clases maestras de gimnasia rítmica para niñas del Club Fussión Arroyo

Un centenar de niñas tuvieron ayer el privilegio de disfrutar de la cercanía, simpatía y compartir una clase de gimnasia rítmica con la leonesa Carolina Rodríguez, gimnasta más laureada a nivel nacional desde hace décadas -12 veces campeona de España-. Olímpica y finalista en tres ocasiones, Atenas 2004, donde fue séptima por conjuntos Londres 2012 y Río 2016, octava individual. Cumplirá 31 años el próximo día 24 de este mes. Ayer estuvo en Arroyo, en el marco de una actividad promovida por el Club Fussión Arroyo, donde 60 de las niñas del club aprendieron de las enseñanzas de Carolina durante toda la mañana. Por la tarde, gimnastas de la provincia asistieron a una master class difícil de olvidar para las asistentes. Dos gimnastas del Club Fussión Arroyo han logrado clasificarse para el Campeonato de España de Guadalajara, la prebenjamín Berta Hernández y la alevín Alicia Miñarro, hito para el joven club arroyano que abrirá, sin duda, el camino a otras niñas en el futuro.

Carolina Rodríguez no ha abandonado los entrenamientos ni la competición. Mientras el entusiasmo siga presente, y se sienta feliz en el tapiz, continuará, aunque sí es cierto que ha retomado sus estudios en psicología preparándose para el futuro. Recorre España tratando de inculcar a las niñas su pasión por un deporte que la ha dado todo, tristezas, pero también muchas alegrías.

¿Qué hace en la actualidad Carolina Rodríguez?

Niñas del Club Fussión Arroyo con Carolina Rodríguez.

Niñas del Club Fussión Arroyo con Carolina Rodríguez. / Jota de la Fuente

Después del boom de los Juegos Olímpicos pensaba que iba ser un año relajado y sabático, pero me ha pasado todo lo contrario. Tuve la suerte de empezar a colaborar con Iberdrola en un proyecto sobre el impulso del deporte femenino en España, sigo vinculada a la gimnasia, no paro de viajar por España y, me gusta tratar de transmitir aquellos valores que yo aprendí en todas las niñas. Además, intento dedicar tiempo a formarme. Cuando era gimnasta no tuve tiempo de estudiar y ahora me he matriculado en alguna asignatura de Psicología, que es la carrera que estaba haciendo. También estoy estudiando un máster de Gestión Deportiva en Madrid.

¿Echas de menos la competición?

La echo de menos pero no estoy del todo retirada. La semana que viene es la primera fase del circuito Iberdrola, que es una liga de clubes de Castilla-León. Vamos a competir contra Galicia y Asturias en la primera fase y voy con toda la ilusión puesta porque es mi objetivo este año.

Eres ejemplo de longevidad deportiva, ¿por qué?

Desde bien pequeña he sido una apasionada de este deporte. He tenido baches muy gordos en los que pensaba que no iba a levantar cabeza y como estos últimos años me he encontrado tan bien, pese a las lesiones, han sido de mis mejores años y he dicho que no tengo porque dejarlo de golpe. Estoy haciendo una retirada paulatina. Me ayuda a quitarme el mono. Cuando tengo ganas de ir a entrenar voy un par de horas y psicológicamente y físicamente me va genial.

Las niñas se entusiasmaron a la llegada de Carolina.

Las niñas se entusiasmaron a la llegada de Carolina. / Jota de la Fuente

También eres un ejemplo de superación. Tras dejar la selección te volviste a enganchar cuando cualquier gimnasta lo hubiera dejado.

Si yo volviera a nacer siempre sería gimnasta. Hay un factor muy importante: rodearme de las personas que quieres y que te quieren, mi familia, mi entrenadora Ruth, que ha sido como una segunda madre y la que me animó a no dejar la gimnasia de una forma tan fea. Simplemente por hobby iba entrenar para preparar campeonatos nacionales y resultó que los últimos años han sido los de mejores resultados deportivos de mi carrera hasta llegar a estar entre las diez mejores del mundo.

¿Son los juegos olímpicos lo máximo para un deportista?

Sí, desde luego. Por mucho que te cuenten cuando lo disfrutas nadie te va a explicar las sensaciones que se viven. A los campeonatos del mundo pueden ir 200 gimnastas, pero a unos Juegos Olímpicos sólo vamos 24. El ambiente que vives, estar rodeada de atletas, la villa olímpica, una ciudad para ti, es otro mundo que hay que disfrutar en persona.

Cuando con diez años vi los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 por la tele siempre tenía en mente que quería ser olímpica y yo me esforzaba por ser la mejor desde pequeña. Siempre he sido muy exigente conmigo misma y trataba de hacerlo lo mejor posible. Al principio es un juego, pero siempre he querido más. La constancia y las ganas de estar ahí han hecho que superase momentos muy difíciles.

Directiva del Club Fussión Arroyo con Carolina Rodríguez.

Directiva del Club Fussión Arroyo con Carolina Rodríguez. / Jota de la Fuente

¿Qué estado de salud tiene la gimnasia rítmica en Castilla-León?

Muy bueno. Es una potencia a nivel nacional. Ahora mismo tenemos niñas que están compitiendo en el campeonato de España de la juventud en edad escolar en Orense y ayer mismo Castilla y León estaba clasificada en primer puesto. Por clubes llevamos nueve años ganando la Copa de la Reina y es una buena cantera. Tenemos muchas gimnastas que pueden llegar, mucha gente trabajando con ganas. Si se sigue esta línea seguiremos siendo un referente a nivel nacional.

¿Necesitaría la gimnasia rítmica algún cambio?

Este deporte cambia mucho de un ciclo olímpico a otro. Recientemente ha cambiado el código de puntuación, aunque siempre hay mejoras que hacer. Las que dirigen todo esto y monta el código son expertos de la gimnasia, pero yo modificaría cosas. No obstante, es un deporte precioso en el que mezclas parte estética con parte artística. Tienes que ser muy buena con el cuerpo, con los aparatos y tienes que ser un poco artista. Las rusas, por ejemplo, me dan mil vueltas a nivel corporal, pero llegar al público, llegar a su patata, son cosas del carácter latino que aprovechamos.

¿Merece la pena tanto esfuerzo y sacrificio?

En mi caso sí porque he sido una privilegiada. Con mi edad he viajado a muchos países, elegí este camino y me ha dado pie a ser la persona que soy hoy en día. El deporte me ha enseñado valores que de otra forma hubieran pasado de largo y me encuentro feliz porque tengo oportunidades como esta, de venir a Arroyo a disfrutar de niñas que con una sonrisa te lo dicen todo. Es verdad que he tenido momentos muy duros porque no todo es bonito, pero echo la vista atrás y sí que me ha compensado.

¿Qué les dices a los padres a los que se presenta la oportunidad con una niña de 10 o 12 años de tener que salir de casa para mejorar?

Entiendo que es duro. Cuando yo me fui me iba con toda la ilusión del mundo, y al mirar atrás veía que todos estaban llorando. Eso te cuesta entenderlo y asimilarlo. Es muy importante dejar a la niña que decida qué es lo que realmente quiere hacer. Yo he tenido la suerte que mis padres me han dejado tomar mis propias decisiones. Cuando un padre quiere más que el propio deportista, ahí hay un problema. Esas cosas frustran al deportista, que el padre la madre quieran más que el deportista o que retengan su proyección. Yo siempre recomiendo que los padres confíen en la labor del entrenador y no se metan en la labor de los técnicos, de los clubes o en las decisiones de las federaciones. Es un mundo complicado, no sólo en la gimnasia, sino todos los deportes.

Hoy en día vemos deportistas que llegan hasta los 40 años compitiendo al máximo nivel. En gimnasia rítmica con 25 ya sois veteranas ¿Cuál es el motivo?

¡Uy!, con 25 y antes. Es un deporte que te exprime mucho desde pequeña. En gimnasia no te vale con entrenar dos horas como en un deporte de equipo. Hay que entrenar ocho horas diarias. El esfuerzo que requiere tu cuerpo desde pequeña cansa psicológicamente. Tenemos mucha presión desde niñas y los nervios se notan en los campeonatos. También cuenta mucho que las cualidades físicas se pierden si no los trabajas adecuadamente a diario. A mí los últimos años, por ejemplo, me gustaba competir más que trabajar diariamente. Quien diga que le encanta entrenar siendo veterano, miente. Compito con chicas de 16 años, pero si yo me encuentro ágil ¿por qué no lo voy a hacer? Todo esfuerzo merece la pena.

¿La figura del entrenador es mucho más que esencial?

A nivel de entrenamientos es el espejo que te está mirando y que sabe corregir cualquier detalle a pulir. Tú puedes tener sensaciones corporales buenas, pero posturas incorrectas y tu entrenadora es quien tiene el criterio correcto. En el día a día necesitas su indicación, cualquier gesto, cualquier detalle. En la competición se comparte todo esto y cuando te fundes en un abrazo con ella es el placer del trabajo de todo un equipo con tu entrenadora, el médico, el preparador físico, del psicólogo, es todo. La entrenadora es clave. Y cuando las cosas salen mal sufren las dos.

¿Serás entrenadora?

Pues no lo sé. Mi idea es que tras dejar el deporte de alta competición probar otras cosas, formarme, que lo necesito y tratar de evadirme, pero de momento no me ha dado tiempo a olvidarme de la gimnasia y no sé qué pasará los siguientes años. A mí me gustaría parar por mi mente por no estar en el tapiz las mismas horas, pero todo se verá. Al final mucha gente vuelve a su origen porque es lo que sabe hacer, lo que sabe transmitir, pero seguiré vinculada a la gimnasia sin saber exactamente en qué posición.