El operario del campo de fútbol de La Vega lanza el chorro de agua contra el fuego
El operario del campo de fútbol de La Vega lanza el chorro de agua contra el fuego

El hombre que evitó que se quemara el Pisuerga

  • El encargado del campo de fútbol de La Vega cortó el inexorable avance de las llamas hacia la capital con un cañón de riego

La alfombra de pelusas que desde hace días cubre las riberas del Pisuerga ardió como una tea a primera hora de la tarde del lunes en el límite del término municipal de Arroyo de la Encomienda (hacia Simancas) y el viento comenzó a continuación a propagar las llamas en sentido opuesto a la corriente del río, es decir, hacia la capital. Y todo apunta a que hubieran llegado de no ser por la oportuna intervención de un testigo del inexorable avance del fuego, Alfredo, el encargado del mantenimiento de los campos de fútbol de La Vega, situados al borde del río. «Teníamos las llamas encima y los bomberos no podían acceder a la ribera, así que vi el cañón de agua que tenemos para regar el campo y lo apunté hacia la ribera», relataba el protagonista mientras observaba las posteriores labores de extinción de una cuadrilla de agentes forestales, apoyados desde el aire por un helicóptero. Las llamas, a su llegada, estaban contenidas al borde mismo de los campos de fútbol gracias al efectivo cortafuegos de agua de Alfredo.

Una cortina de agua

El incendio, que en su momento de máximo apogeo generó una inmensa columna de humo más que visible desde la capital, comenzó al filo de las tres y media de la tarde en la margen derecha de la ribera del Pisuerga y en menos de una hora las llamas avanzaban imparables hacia el norte camino de la ciudad. Fue entonces cuando el encargado de las pistas de La Vega, cuando las llamas alcanzaban ya el anfiteatro del parque situado junto a los campos, decidió intervenir a la espera de que llegara la ayuda por tierra y aire. «No podíamos hacer otra cosa y he dicho pues a soltar agua con el cañón», reiteró el protagonista, quien permaneció durante más de media hora dirigiendo el chorro de agua para generar una cortina que detuvo el fuego.

El hombre que evitó que se quemara el Pisuerga

Minutos después, en torno a las cinco de la tarde, se sumó a las labores de extinción iniciadas ya desde tierra un helicóptero, que realizó varias descargas sobre la ribera aún en llamas para entonces. Los operarios lograron sofocar el incendio después de más de dos horas de trabajo. El fuego, eso sí, carbonizó algunos árboles en un área aproximada de medio kilómetro en línea recta junto al río, dentro del término de Arroyo.

El incendio, presumiblemente provocado por algún descuido, fue el más aparatoso de los últimos días; pero no el único. Los Bomberos de la capital llevan semanas extinguiendo este tipo de fuegos provocados por la acumulación de pelusas y por la sequedad del terreno. De ahí que este lunes incidieran en lanzar una llamada a extremar las precauciones para «evitar los múltiples incendios de hierbas y rastrojos en los que estamos interviniendo a diario» tanto en el casco urbano como en la provincia.

La colaboración ciudadana, al menos en el incendio de ayer, resultó fundamental para evitar males mayores. A partir de hoy se prevé lluvia.