Arroyo acoge los entrenamientos de tres campeonas del mundo de padel

El alcalde de Arroyo, José Manuel Barrio, posa con la camiseta que le regalaron las tres campeonas del mundo de padel. /Jota de la Fuente
El alcalde de Arroyo, José Manuel Barrio, posa con la camiseta que le regalaron las tres campeonas del mundo de padel. / Jota de la Fuente

Tres campeonatos del mundo en fechas recientes son los primeros frutos de un trabajo que debe continuar para seguir mejorando

Jesús Domínguez
JESÚS DOMÍNGUEZ

Valladolid se viene destacando como una provincia de referencia a nivel nacional en varios deportes. Por todos es conocido el arduo y el buen trabajo que realizan los clubes de hockey o rugby, pero otras entidades de otras disciplinas luchan por situarse en los primeros puestos de sus escalafones.

Entre los diferentes eventos que se desarrollan con regularidad en la ciudad se encuentra el World Pádel Tour de otro deporte que también está tratando de significarse desde la cantera. Y está recogiendo ya frutos, como en los campeonatos del mundo de menores conseguidos por tres integrantes de Padeld10z que entrenan a diario en Arroyo, en sus instalaciones de La Flecha: Esther Carnicero y Melani Merino en categoría sub 18 y Beatriz Caldera con la selección española. Las tres campeonas fueron recibidas recientemente por el alcalde de Arroyo, José Manuel Barrio, quien habló con ellas de su afición por el pádel, deporte que practica asiduamente jugando, al menos, un partido semanal con amigos.

A esta escuela llegaron en fechas recientes Fernando Antognini y Claudio Gilardoni, quienes están en pleno proceso de estructuración y desarrollo de un plan de trabajo que pretende traer todavía más frutos que nazcan desde la base. El primero ve mimbres tanto en Valladolid como en la región para poder alcanzar los objetivos del profesionalismo, pero percibe problemas en la estructura de lo que se está haciendo a día de hoy.

«Entrenar a niños es muy complicado. Todos tienen una evolución genérica que hay que entender para enseñar bien. Algunos tienen más facilidades que otros a los que no se les da la misma importancia como para recibir herramientas que faciliten su evolución y que ellos sean los que decidan si quieren dedicarse a esto. Eso es lo que falta por entregar desde la Federación», explica.

José Catón, director general del club, coincide y percibe el mismo problema: a nivel federativo no se está acompañando el esfuerzo de las escuelas con los menores para que el aprendizaje sea mayor y bajo una metodología única, algo que en su caso sí se ha dado con la llegada de los dos técnicos argentinos. «Es muy difícil que en una escuela todos los niños tengan el nivel considerable en todos los aspectos del juego. Hay que buscar una causalidad, y no una causalidad: hay que trabajar para que el jugador no tenga techo», expone Antognini.

El método, clave

Aunque deportistas de Valladolid han cosechado éxitos como los que se han citado, queda mucho aún por recorrer, y, en opinión de las voces anteriores, solo se hará a través del método. Así, en su caso la formación se realiza bajo tres niveles, básico, avanzado y competición, y con un grupo de profesionales que velan por el desarrollo del palista de nada menos que quince profesionales. La intención es clara: La idea es que el jugador que haya empezado en el primer escalón llegue al último o al menos tenga la opción de decidir si quiere jugar al máximo nivel o no. Tratamos de inculcar unos valores que les sirvan en su vida diaria y que sepan optimizar su tiempo».

Porque ese método no va tan solo dirigido a que los deportistas acaben siendo de élite, sino sobre todo que tengan una educación integral que, en lo relativo al deporte, pasa por la tecnificación. Una que aquellos que no cuentan con la posibilidad de que se desarrolle en sus clubes de origen tienen abierta a través de ventanas como la de Padeld10z, que todas las semanas recibe jugadores de otros sitios que entrenan y perfeccionan sus habilidades con el equipo que dirigen Gilardoni y Antognini. «La formación que se está haciendo es buena, pero es necesario continuar cambiando cosas», cree el segundo, convencido de que en Valladolid hay mimbres para ser referentes a nivel nacional e incluso mundial. Por lo pronto, en Padeld10z ya cuentan con varias campeonas.

El World Pádel Tour es uno de los reflejos y sueños del trabajo de cantera

Los resultados que ha cosechado Padeld10z en fechas recientes no son producto del azar. En el club, que comienza a ser una referencia a nivel nacional –sin ir más lejos fue campeón de España de la 2ª categoría en júnior el pasado fin de semana–, tenía como objetivo el alcanzar cotas máximas con sus tres campeonas del mundo, y para ello había planificado la temporada de una forma específica. Lo hace así de igual modo en otros casos, a través de ciclos trimestrales y del estudio de la evolución de sus deportistas, así como del intento de mejora de su propio método. De esta manera, «cada técnico tiene una especie de radiografía de sus jugadores y de lo que están entrenando bien o mal», explica José Catón, que sirve como medidor de la mejoría de todos, ya que también los entrenadores están sujetos a cambios y mejoras en base al análisis realizado. Todo ello pasa por un comité técnico, que es el que decide el camino a seguir, con el fin de optimizar cada entrenamiento y cada hora empleada por el jugador y por el amplio equipo de trabajo de la escuela, que le asiste también en campos más allá del deporte, como la nutrición o la psicología.

La importancia del referente a todos los niveles

Todo deportista, en la disciplina que sea, cuenta con un referente al que asemejarse o al que copiar. Y en el pádel, como en otro deporte cualquiera, tener cerca un espejo ayuda. Así, contar con Alicia Blanco o como Alejandro Galán, los dos deportistas de élite, ayuda a que en Valladolid haya la capacidad de adoptar un referente cercano en el pádel.

Tanto o más lo hace el contar con un torneo tan prestigioso como el circuito World Pádel Tour, en el cual los palistas más jóvenes pueden ver a sus ídolos o adoptar otros, gracias a que en este participan jugadores de primera orden mundial. «No cabe duda que poderles ver en directo les lleva a imitarles, y también ayuda a que sean fanáticos de este deporte y luego pinchen en sus teléfonos y vean partidos de alto nivel», alega José Catón. «Y además es una forma de alimentar sus sueños», cree. Los de jugar en la Plaza Mayor ante su gente.

«Mirando se aprende mucho. Los chicos copian muy bien, y si saben copiar, ellos solos pueden mejorar mucho», agrega Fernando Antognini que, como Galán o Blanco, que comparten club con él, también es un referente en sí mismo por su trayectoria en el circuito profesional.

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